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Albóndigas, dónde comer albóndigas en Barcelona, las mejores albóndigas
Propuestas Gastronómicas.

Dónde comer las mejores albóndigas en Barcelona

Òscar Gómez07/11/2017

Recorremos Barcelona en busca de la albóndiga perfecta y os explicamos los restaurantes donde las preparan mejor.

La esfera es una forma coquinaria muy especial, cuya gran virtud consiste en que cada punto de la superficie está a la misma distancia del centro. Esto favorece la cocción homogénea. Las albóndigas son la gran esfera cocinada, claro. Y además de la geometría, tienen otros argumentos poderosos a favor de su reinado palatal.

Tienen gran facilidad para el mordisco amable. Y además está la salsa, claro. Esa felicidad líquida que las suele cubrir para aderezar y humedecer. Pero no sólo eso, porque al final, cuando parece que todo está terminando, permite un último repaso a base de pan y una ligera nostalgia.

Las albóndigas lo tienen casi todo, excepto quizá el prestigio que merecerían. Y por eso hoy os traemos una buena lista de lugares donde empujarse albóndigas disfrutonas. En guiso, de carne, de pescado o en bocadillo. Qué más da, lo que cuenta es disfrutar este tesoro tierno y salseado. Las albóndigas lo petan, no hace falta dicir nada más.

1. Restaurante Sergi de Meià: albóndigas de pies de cerdo 

Sergi es un cocinero finísimo, de manos privilegiadas. Convierte cada plato de raíces tradicionales en coquinaria de altura. En este caso, sus albóndigas son especialmente melosas gracias al aporte colagénico de los pies de ministro. Además, la salsa es fina y elegante, con matices de frutos secos y setas. Una barbaridad de albóndigas.

2. Bodega Can Ros: albóndigas con tomate

Can Ros es un paradigma de la bodega (dígale bar con hechuras generosas, dígale restaurante de barrio, dígale qué más da) popular y bulliciosa. En sus animadas charlas matinales tanto se oye hablar del penalti de ayer como de la sesión parlamentaria de mañana. También sirven las albóndigas entre pan y pan. Bocadillo goloso que ahorra el moja-moja final y además te lo puedes llevar puesto. Un clásico de la ciudad.

3. El Magraner boig: albóndigas griegas 

En pleno barrio del Raval de Barcelona encontramos este local de precios contenidos, comedor sencillo y cocina griega de alta fidelidad. Sus albóndigas fritas de ternera (keftedakia) son frescas porque incorporan menta finamente picada. Una combinación inusual en nuestro background pero que resulta estimulante y divertida.

4. Ca l'Esteve (Castellbisbal): albóndigas con sepietas

En Ca l'Esteve encontramos a Xesco Bueno, un cocinero que siendo chef (algún día podemos entreternos en analizar qué es o no es un chef) le gusta definirse como guisandero. Y así es como borda estas albóndigas: guisadas y combinadas con sepietas de botón, tiernas como pequeñas gominolas marinas y delicadas como lo que son: joyas de bocado cuyp bazo estalla y se mezcla con la tinta. Esencia poderosa. Mar y montaña, las raíces catalanas llevadas a la estratosfera del fogón.

5. Bar la Masia: albóndigas con pisto 

Este local es uno de mis favoritos en el Raval. Por su ambiente y por su apuesta radical por la sencillez rayana en lo humilde: mesas menudas de mármol, madera oscurecida por la edad, ambiente muy popular y unas albóndigas tan grandes en la talla como en el paladar. Clásicas, con una salsa intensa y llena de tropezones. Entre la jardinera y el pisto. Un bocado descomunal a precio rasante, imprescindible para las paradas de avituallamiento en un barrio maravilloso para pasear.

6. Leka: Paté frito de hígado y corazón 

En su cocina de corte cosmopolita y muy comprometida con la sostenibilidad, el Leka compra animales enteros y elabora platos con toda clase de cortes. Desde el noble solomillo a los despojos, todo es bicho para cocinar. En este caso, el paté frito es una preparación de hígado con carne de corazón de ternera, que transformado en albóndiga se fríe y se sirve con una fresca salsa de tomate, cebolla y pimiento que en cierta manera recuerda al mexicano pico de gallo. Vale la pena probarlas, están deliciosas.

7. Can Roca (Girona): albóndigas de calamar 

El Celler de Can Roca es un restaurante con décadas de historial. Cocina clasiquísima hecha con fundamento y profesionalidad. Precios muy asequibles (ese menú, ¡sensacional!) y un plato de albóndigas con calamar que es una piscina donde mojar el pan de cabeza. 

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