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Mediterránea. L'Estupendu.
Carrer d'Eduard Maristany, 75 Badalona.(Barcelona) Tel: 933 848 364

L'Estupendu, cocina marinera en un chiringuito de playa

Philippe Regol30/11/2015

Hay chiringuitos de playa y chiringuitos de playa. Y el recientemente inaugurado L'Estupendu pertenece a la categoría de los restaurantes con una interesante propuesta gastronómica con la particularidad de estar a un paso del mar.

Los chiringuitos de playa están de moda. Algunos dirán, y con razón, que nunca habían dejado de estarlo. La novedad tal vez es que cocineros de cierto renombre hayan querido recuperar este formato y darles nuevos aires. El pionero fue sin duda Joan Escribà con su Xiringuito cuando se instaló en los años 90 en la playa del Bogatell, pero llegaron otros como recientemente el Barracuda de Castelldefels de Guido Weinberg y Xavier Pellicer o  La Guingueta de la Barceloneta de la mano de Carles Abellán.

Parece que la cocina marinera se degusta mejor al lado del mar. Esto de toda la vida y sin necesidad de transmitirte  a través de un Ipod los sonidos de las olas en los oídos para supuestamente reforzar el sabor de una ostra, como lo hacía (¿aún lo hace?) Heston Blumenthal.

Cuando quieras disfrutar de un chuletón, ¿qué se necesitaría? ¿ Instalar la mesa al lado de un rebaño de vacas o deleitarte con sus mugidos también desde los auriculares de un Ipod ?

Bromas aparte, reconozcamos el incuestionable encanto de comer en la playa. Es lo que pensaron Santi Hoyos (propietario del simpático Bar Ángel  y del Mudanzas del Borne), Joan Carles Ninou del ínclito Xampanyet y José Manuel Varela (grupo Varela y socio de Joan Carles en La Bodega Puntual, otro bar de tapeo cañí adyacente al Xampanyet cuando decidieron abrir L'Estupendu.

Se empeñaron, a pesar de todas las dificultades imaginables, en recuperar unos antiguos baños de la playa de la Estación de Badalona (que languidecían en forma de “restaurante” bajo el nombre de La Palmera), de limpiar la casa, de pintarla de blanco y azul (colores que sugieren señales de frescor marinera a nuestro imaginario) y de acondicionar una auténticas instalaciones de cocina.

Llevan apenas unas semanas abiertas, y quedan algunas cosas por pulir pero se puede decir que la propuesta culinaria es atractiva, a pesar de moverse evidentemente en el estilo esperado.

Para el vermut tendremos las tradicional latas del Xampanyet. En cocina, nada de experimentos excepto un curioso trinxat de marisco (8,50 €), que agradecería tal vez una mahonesa (¿de atún?) o tal vez una especie de tártara que invite a untar las láminas de pan sardo.

Mejillones al natural (7 €) con su toque de aroma de brasa. Muchos de los platos se elaboran al Josper.

Cremosas  y sabrosas  las croquetas, tanto la de choco (inspiradas en las de Las Rejas de Bolonia) , en la cual echo de menos unos pequeños tropezones de sepia, como la de jamón ibérico (1,60 € la pieza).

Espléndida la mini tortilla de patata con “morcilla patatera” de Maldonado (una especie de sobrasada) (5,50€). Jugosa y rica. Una de las aportaciones de Santi desde su acogedor Bar Ángel, escondido detrás de la Estación de Francia de Barcelona.

El cocinero de L'Estupendu, José David Turón, es de Les Terres del Ebre y domina en consecuencia los arroces. Un pelo demasiado al dente para mi gusto el de la Reina, bacalao y verduritas (16 € por persona). También un poco seco el bacalao.

Me gustó mucho más la fideuà de marisco (16,50 € por persona). De hecho unos  buenos fideos a la cazuela como los que hubiera podido cocinar tu propia madre. El mejor de los cumplidos.

Me quedé con ganas de probar el Suquet de pescadores con bacalao y patatitas, que me habían recomendado... ¿ Lo probáis vosotros y me contáis?

De postre, no me atreví con el corte de helado “vuelve a ser un niño” (sic) ni con el helado de chicle de fresa (muy playfood) y quise terminar con el postre icónico de la cocina catalana: su crema. Acompañada de carquiñolis (5 €). Buen sabor y textura un poco densa, casi una crema pastelera, y con su disco de azúcar quemado que aparté por motivos de gustos personales. Mi aversión al exceso de azúcar.

Pero Juan Manuel Varela y Santi Hoyos me expresan sus firmes intenciones de hacerlo bien. El público ya responde. Un viernes al mediodía de otoño, eso sí, con un sol espléndido, la terraza estaba llena. No quiero ni imaginar lo que será cuando venga la primavera...

A tres metros de la arena…"¡Estupendu!”

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