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Món Viêt
Vietnamita. Món Viêt.
Carrer de Sepúlveda, 94 Barcelona. Tel: 931 936 079

Món Viêt: sorprendente, sabroso... bienvenido a Vietnam

Núria Bonet15/11/2017

Comer en Món Viêt es toda una experiencia. Uno se sumerge en las bulliciosas y atrayentes calles de Hanói, con sus contrastes, sus aromas y sobre todo, con la gastronomía a pie de calle que hace de este restaurante uno de los más auténticos y sabrosos en su especialidad: la cocina vietnamita.

Conocer la cocina de Món Viêt es amarla. Y más si uno se deja aconsejar por Anh-Van Chac y Carles Amat, la joven pareja que se aventuró a abrir este local vietnamita. Dejaron atrás su etapa como ingenieros y decidieron seguir los pasos del padre de Anh-Van, refugiado vietnamita que abrió hace ya décadas uno de los más antiguos y auténticos restaurantes con la cocina tradicional de su país, Un Capítol de Vietnam, en Sagrada Família.

Después de dar un nuevo impulso al restaurante familiar, Anh-Van, junto a Carles, se decidió a abrir el pasado mes de marzo este rincón de Vietnam en Sant Antoni, uno de los barrios con mayor atractivo actualmente en Barcelona. La elección no es casual. Món Viêt combina la cocina tradicional con un concepto y una decoración cool de una forma que crea adeptos.

Grafitis de motos al infinito en las paredes, luces de neón, mesitas y taburetes bajos en la entrada sobre un enlosado que reproduce el de la acera... todo está pensado para que uno se vea inmerso en las calles de cualquier ciudad de Vietnam. El diseño del local fue a cargo del despacho de arquitectos Studio Shito, y juega con los colores llamativos propios de este país del Sudeste Asiático. Aquí, todos los detalles cuentan, y Carles se ha encargado de explicar al comensal en unos divertidos y creativos manteles individuales, cómo llamar al em oi (camarero) o como pronunciar xin chào (hola).

El local seduce por su diseño y su ambiente cosmopolita, divertido, casual. Pero lo que convierte a uno en un fan casi instantáneo es probar su cocina. Imperdibles los rollitos fritos NEM, elaborados con pasta de arroz y rellenos de verduras con o sin cerdo. Se enrollan en lechuga y menta y se comen con los dedos. El contraste entre lo frito y lo natural es una constante en la cocina vietnamita, la compensación de sabores, colores, texturas: el ying y el yang aplicado a la gastronomía.

Muy recomendables los rollitos frescos NEM CUỐN, en este caso con fideos de arroz y combinados con langostinos o algas de mar. Dentro de estos entrantes que han denominado Rolls & Co., no nos podemos olvidar de los canelones de pasta de arroz al vapor rellenos de cerdo y verduras, son los BÁNH CUỐN. Adictivas las albóndigas THỊT BÒ VIÊN, de ternera rebozadas con arroz crujiente.

Aquí no hay que temer por el picante. En la cocina vietnamita, la salsa es un acompañamiento que se agrega al gusto. Eso sí, se trata de un elemento imprescindible para degustar realmente un plato. Por ejemplo, la salsa Nuoc Cham del padre de Anh-Van tiene público fiel, con salsa de pescado, ajo, zanahoria y ese toque preciso que la hace única y convierte a la receta en un secreto codiciado.

En la carta sorprende la ensalada de papaya verde ĐU ĐỦ, una especialidad de la zona. Un clásico indispensable, el plato nacional, la sopa PHỞ, hecha con un buen caldo de ternera y vegetales frescos, a la que se le añade anís estrellado, cardamomo vietnamita y cilantro, entre otras especias tan características del Sudeste Asiático.

Entre los platillos para compartir, los pinchos XIÊN NƯỚNG, marinados a la citronella, a elegir entre la carne de cerdo y de pollo o bien de langostinos o setas shiitake. Y todavía una curiosidad, existe un bocadillo típicamente vietnamita, importado de la tradición francesa, llamado BÁNH MÌ, hecho con pan de baguette y cerdo marinado, vegetales frescos, cilantro, eneldo y salsa especial de cacahuetes.

Los famosos boles a base de arroz, tallarines o fideos no podían faltar pero la carta se completa con otros platos quizás menos conocidos: unos dados de entrecot al curry rojo con leche de coco (CÀ RI BÒ), panceta de cerdo caramelizada (THỊT KHO TÀU) o cazón marinado con especias y cacahuete (CHẢ CÁ).

Para no extendernos demasiado, sólo recomendar el te frío y la limonada casera. Y uno no debe irse de este oasis barcelonés sin probar el café vietnamita. Ahora que asistimos a la moda del café de filtro, se trata de una especialidad que vuelca gota a gota el café con aroma acholotado en una tacita con leche condensada de base. Porque la vida se hace con estos momentos de pausa y de buen comer... Chúc ăn ngon! (Buen provecho).

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