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Internacional. Pink Monkey.
Pink Monkey Monte Esquinza, 15 Madrid .(Madrid) Tel: 913105272

Pink Monkey: el éxito de la cocina callejera

Carlos Maribona08/02/2016

El chef Jaime Renedo emprende una nueva aventura con un restaurante muy informal que aglutina cocinas de Asia y de América.

En 2005, un jovencísimo cocinero de apenas 22 años sorprendía en Madrid con un restaurante muy peculiar, un modelo diferente a lo que se había visto hasta aquel momento. El cocinero se llamaba Jaime Renedo. Y el restaurante, Asiana. Sólo funcionaba por las noches y estaba situado en el sótano de la tienda de antigüedades propiedad de su madre, con nada más que siete mesas y un menú fijo para todos los comensales. Asiana, pese a que su cocina pecó de algunas irregularidades, con épocas donde se comía muy bien y otras algo más flojas, tuvo un enorme éxito en la capital, lo que llevó a Renedo a abrir, justo en el portal siguiente de la misma calle, Asiana Next Door, un restaurante muy distinto, pensado para un público diferente y adaptado a unos tiempos difíciles. Un lugar más informal, tanto en su estilo como en su cocina, donde el cocinero elaboraba platos de fusión inspirados en de sus viajes por Asia e Iberoamérica, especialmente Tailandia y Perú. En este último país se relacionó con algunos de los más destacados chefs peruanos como Pedro Miguel Schiafino o Rafael Osterling. La de Asiana Next Door era (y es) una carta que recordaba mucho al estilo marcado con éxito por otro restaurante madrileño, Sudestada. E incluso, aunque en menor medida, por Diverxo.

Conexión con la tendencia 

Viene todo esto a cuento porque esas han sido las bases en las que asienta el nuevo local que acaba de abrir, y del que hoy nos ocupamos. No se puede entender Pink Monkey sin conocer esos antecedentes. Se lanza ahora Renedo a una nueva aventura con un punto mayor de informalidad en la puesta en escena y con la misma línea de cocina que fusiona lo peruano y lo asiático, con el añadido ahora de algunos toques mexicanos, y siempre desde la personal interpretación del cocinero. La idea es aproximarse a esa cocina callejera ("street food") tan popular en Asia y en algunos lugares de América y que tanto éxito registra en España en los últimos tiempos. No es, por tanto, un lugar con grandes aspiraciones gastronómicas, pero se come razonablemente bien y a precios muy correctos, sobre todo si tenemos en cuenta que se encuentra en una de las zonas más céntricas y cotizadas de Madrid, a un paso de la plaza de Colón.

Pink Monkey cuenta con una pequeña barra en la entrada, que permanece abierta todo el día y en la que se puede tomar un buen cóctel o una cerveza y picar algo de una breve lista de raciones sacadas  de la carta del restaurante. Rodeando esa barra, el comedor, decorado con un punto canalla, con mesas de madera altas y bajas, por supuesto sin manteles. En un lateral la cocina, abierta a la vista de los comensales. Y en la entrada, una terraza climatizada.

En directo 

Renedo presume de que todos los platos, como ocurre en los puestos de cocina callejera asiática que pretende emular, se elaboran al momento. Se recogen en una breve carta, dividida en cinco apartados: entradas, ceviches, clásicos asiáticos reinventados, "dumplings" y postres. En todos el nexo de las hierbas aromáticas, los contrastes cítricos y el uso del picante, comunes a las cocinas que el cocinero quiere aglutinar. En las entradas destaca la ensalada tailandesa, con mango verde y pollo, muy fresca y agradable. Y convence menos el bao de pato pekinés, de masa algo basta. Interesante opción también el kebab indonesio.

En los tiraditos y ceviches el cocinero entremezcla ingredientes poco habituales con buenos resultados. Tiraditos de hamachi con aguacate al wasabi, o de salmonete con ají amarillo y aceite de guindilla.

Aunque lo más sobresaliente es un curioso ceviche de pez limón, intensamente picante, en el que encontramos, además del pescado, trozos de pomelo, chiles jalapeño y habanero, y técnicas asiáticas como el nam jim. Asia, Perú y México concentrados en un solo plato. Muy bueno.

Agradable el tartar de atún rojo con huevos rotos (incluida su puntillita), inspirado en una elaboración de Ricardo Sanz, de Kabuki, y logrados tanto el curry verde de carrillera ibérica, como los noodles de carne con chile y ajo, como los mejillones especiados al estilo de Singapur, platos clásicos asiáticos "reinventados" por Renedo y en los que en ningún momento se renuncia al grado de picante que tienen los originales.

Cara y cruz en el apartado de "dumplings". Está muy rico el de carabinero, con una salsa picante de su cabeza, leche de coco y albahaca, de sabor intenso y con muy buena masa para los ravioli. Sin embargo decepciona el de gambas con tuétano y sofrito chino, demasiado grasiento. Se completa la oferta de la carta con una fideuá levantina con carabineros, chipirones y un alioli de rocoto. En todos los casos la fusión como protagonista.

Menos interesantes los postres, que mantienen la línea de combinar diferentes influencias. Incluyen algunos sorbetes y helados caseros originales (lemon grass, choco chile, coco lima...), un chocolate blanco con maracuyá, frambuesa y pimienta de sichuán, y una burrata de yogur griego con fresas, albahaca y jengibre. En conjunto, una experiencia informal pero agradable y bien resuelta, con aromas y sabores de otros mundos.

Comentarios

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Mil gracias!! Jaime Renedo

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