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Restaurante Ikea
Creativa. Restaurante Ikea.
Calle Portal de Castilla, 27 Vitoria-Gasteiz .(Alava) Tel: 945 144 747 www.restauranteikea.com

Restaurante Ikea: diseño y cocina con cuatro décadas de trayectoria

Aitor Azurki22/09/2017

Con un planteamiento vanguardista confeccionado por Mariscal y Salas, este precioso local ha cumplido cuarenta años creando sensaciones y experiencias culinarias de la mano de sus fundadores, los hermanos Berriozabal. Gastronomía vasca basada en producto y mercado con toques de autor, Ikea es perfecto para cenas íntimas, banquetes o comidas de empresa gracias a sus múltiples y distintas salas.

Es un local que respira tranquilidad, modernidad y naturaleza por los cuatro costados. No en vano, hace doce años que sus instalaciones ubicadas en un majestuoso caserón del siglo XIX pasaron por las manos y la mente de Javier Mariscal y Fernando Salas para convertirse en lo que hoy es: un precioso restaurante de vanguardia lleno de armonía, calidez e intimidad donde se oferta una cocina vasca con todo el saber y sabor de cuatro décadas de trayectoria de la mano de los hermanos José Ramón y María Ángeles Berriozabal. Es así como consiguieron incluso una preciada Estrella Michelin en 2010. Actualmente tienen dos Soles Repsol. “Ikea es una experiencia accesible a todos; cocina de alta calidad, con productos de la tierra e innovadora para experimentar sensaciones intensas”, explica Aritz Arrieta, director gerente del restaurante.

Una experiencia, unas sensaciones intensas y gratas que despiertan nada más traspasar la puerta de Ikea –‘pequeña colina’, en euskera-. “La madera refleja el sentir vivo de la materia prima”, subraya Arrieta, realizando así en una redonda frase una perfecta unión de las instalaciones con la cocina a través del diseño. De hecho, se trata de un local donde ya a primera vista se aprecia la madera viva, con sus auténticas vetas, o la piedra caliza, con sus cortes reales, sin ningún tipo de retoque. “Como bien decía Mariscal en un reportaje, quería mostrar qué es lo que sintió cuando entró en la llanada alavesa, cómo son los árboles que lindan toda la carretera antes de llegar a Vitoria-Gasteiz, representados en la zona de banquetes de nombre ‘El bosque Animado’”, apunta.

Amén de dichos materiales autóctonos como el roble, Mariscal ha añadido un toque muy personal de su diseño como son unas lámparas de cangrejos para darle un toque animado así como ha realizado también un guiñó al mar, tan próximo y del que tantos productos frescos emplea Ikea en su día a día. “Ofrecemos una gastronomía basada en la mejor materia prima y temporalidad, sabor de la cocina de la abuela, con una buena base y dándole unos pequeños guiños de cocina creativa”, cuenta el chef Asier Urbina. Merluza, anchoa en salazón, gamba de Huelva, jamón cortado a cuchillo… Admite satisfecho que han conseguido unos buenos proveedores que saben en todo momento lo que Ikea desea y que si el producto no está al nivel que quiere el restaurante, no se lo traen.

Por tanto, cada plato tiene su encanto, su detalle, sus ingredientes especiales, pero, por encima de todo, lo que el cocinero valora es la simpleza acompañada de pequeños detalles. Detalles que se aprecian tan pronto como abrimos la carta, ya que lo primero que destaca sobremanera son los alérgenos, cuidadosamente indicados con su correspondiente logotipo en distintos grupos: cereales con gluten, crustáceos, cacahuetes, huevos, pescado, lácteos, frutos secos, apio, mostaza, altramuces, moluscos, semillas de sésamo,  sofa así como sulfitos o dióxido de azufre. “Es algo que cuidamos mucho y como trabajamos todo artesanalmente, no tenemos ningún problema en modificar los platos suprimiendo o cambiando uno u otro ingrediente; el menú gastronómico, por ejemplo, ya no tiene gluten”, indica Urbina. Prueba de que en Ikea cuidan hasta el último detalle desde el primer momento.

Gastronómicamente hablando, de sus entrantes hay que destacar sus verduras en tempura con cangrejo y ajo-blanco de pistacho así como el carpaccio de gambas de Huelva con sus vinagretas. Subrayar también el menú que lleva el nombre del restaurante, por ser una selección de sus platos prêt-à-porter. “Son recetas que en su día tuvieron mucho éxito, una colección de platos que han triunfado en Ikea sin ser tan de vanguardia o modernos. Como lo que le caracteriza a Ikea son los cuarenta años vividos, lo intentamos remarcar a través de esta selección”, explica el chef.

El menú gastronómico, en cambio, es totalmente diferente, confeccionado para quienes deseen degustar platos distintos que no se atreverían a pedirlos por ellos mismos. “Queremos dar una oportunidad a productos como la paloma, por ejemplo, que si no lo incluyéramos nosotros, no saldría; que la gente no se deje influenciar por lo que lee y se anime a probar, ya que luego siempre disfrutan muchísimo con este menú y sus recetas”, explica el restaurador. Como colofón, dicho menú incorpora un moderno postre de nombre ‘¿A qué sabe Cobi?’, en clara referencia al personaje inventado por Mariscal.

Exitosas kokotxas y Tataki

“En pescados, lo que más éxito tiene son las kokotxas de merluza al pil-pil. A la gente le encanta, así como el tataki de atún con tartar de tomate especiado”, cuenta Urbina. Asimismo, no son nada desdeñables su lomo de merluza en salsa verde con almejas así como su exquisito rape asado con pisto de calamar y jugo meloso de pimiento rojo.

Su especialidad en carnes es el ravioli de rabo de buey con crema de mascarpone y trufa. “Es el sabor de la abuela, un guiso tradicional de rabo de toro, de toda la vida, en rabioli y con esta cremita que le da un sabor espectacular”. Para los no salseros, muy recomendable el taco de buey, que se presenta limpio, fileteado, sobre la plancha; y para los que deseen algo distinto, por supuesto, el pichón asado con pera estofada, piñones y regaliz. Disfrutarán de lo lindo.

Para terminar a la perfección, nada mejor que un buen postre, como puede ser su ya tradicional tostada con vodka caramelo con helado de vainilla, un postre con dos décadas de historia. Gustan muchísimo también sus dados de cuajada con cobertura de chocolate rubio y membrillo, sabor tradicional con revestimiento de vanguardia, sin olvidar, claro, su espuma de ron vainilla con helado de naranja y sopa de chocolate blanco. Como Ikea se compone de pequeños detalles, no está nada mal tampoco decantarse por su helado de queso con infusión de frutos rojos, un postre solidario con el que se recauda dinero destinado a la Fundación Zuzenak en pro de las personas con discapacidad física en Álava.

Por encima de elecciones de platos, el chef recomienda disfrutar comiendo en medias raciones, tanto en primeros y segundos platos como en postres. “Lo bonito de este restaurante es ver, y las medias raciones te dan la oportunidad de ver más platos, disfrutar, de picoteo, con más variedad por un precio similar”, apunta a modo de recomendación. No hay que pasar por alto tampoco su bodega, ya que dispone de entre 250 y 300 referencias de vinos nacionales e internacionales. 

Distintos espacios

Banquetes, comuniones, comidas de empresa, veladas íntimas… Gracias a sus grandes y diferentes espacios, Ikea ofrece la posibilidad de disfrutar de todo tipo de celebraciones, eventos y comidas con menús, además, adaptados a las necesidades y gustos de la clientela. Para cenas íntimas, su comedor principal, para una treintena de personas, es perfecto, donde también existe una zona privada para entre cinco o siete comensales. Los banquetes, por su parte, pueden alcanzar hasta el centenar de personas.

“Existen muchas empresas de Barcelona, Madrid o Valencia, por ejemplo, que quieren presentar su producto en un ambiente distinto; para ello, amén de presentarlo en una sala acondicionada para esto como es ‘El Bosque Animado’, preparamos mini experiencias gastronómicas Ikea”, pormenoriza Arrieta. También disponen de un patio inglés, luminoso, acogedor y privado, ideal para reuniones de alto nivel con un aforo de hasta una treintena de comensales.  

Su última novedad es una dinámica terraza con una zona de sofás, mesas altas y barra, en la que quien quiera podrá degustar una ración de croquetas caseras, un poquito de jamón, un buen vino o cava o champán especial. “Un espacio acogedor donde la clientela de Ikea pueda terminarse su vino o tomar una copa tras la comida. Un espacio bonito, elegante y abierto a cualquier persona”, apunta Arrieta subrayando también ese espíritu accesible, armonioso y singular que emana este cálido lugar de cuarenta años de trayectoria culinaria en la capital alavesa.  

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