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Shapó
De Tapas. Shapó.
C. San Ramón, 101 Cerdanyola del Vallès.(Barcelona) info@restauranteshapo.es

Shapó: guisos, brasa, tapas y platillos en un entorno alegre y colorista

Òscar Gómez28/03/2017

Cocina alegre con sabrosos fundamentos, basada en el producto sin artificios. Combinaciones tradicionales presentadas de forma sofisticada. Ambiente informal, decoración vintage y terraza espectacular. Así es Shapó.

Cerdanyola es una ciudad universitaria y activa. Sobresale sobre otras vecinas de corona metropolitana por su vitalidad, que la alejan del tristón concepto de colmena dormitorio. En su calle más céntrica y peatonal encontramos el Shapó, restaurante de espíritu alegre y comida sabrosa que sintoniza perfectamente con la actitud vitalista de la villa. Raúl Delgado, uno de los dueños, nos cuenta que hace tres años decidieron apostar por un restaurante apto tanto para el tapeo como para la cena larga y reposada.

Espacios decorados con obsesión por el detalle, colores vibrantes y paredes llenas de fotografías (¡Esa Marilyn en blanco y negro con labios de rubí!). Sillas retro  y mesas  de mármol crean un ambiente tan chic como vintage.

Terraza enorme en la trasera y barra vermutera al entrar: en Shapó miman el momento vermut, espacio social felizmente reencontrado para la gastronomía. También alargan la noche con copa larga y mixología, vuelve a ser protagonista la terraza para la mezcla del trago y la sonrisa.

La cocina destaca por la intensidad de sabores y punch palatal. El jefe de cocina Daniel Córdoba propone platos centrados en el producto principal. Es interesante la utilización profusa de hierbas aromáticas para potenciar el conjunto, firma reconocible en el discurso culinario del chef y de la casa. Menú diario por 9,50 euros. Los domingos alternos proponen música en directo de 12h a 14h para vermutearse la vida con felicidad. Tremendo.

Steak Tartar de solomillo

Solomillo cortado a cuchillo para cada pedido. Corte mediano que permite apreciar perfectamente la textura cárnica en el paladar. Sabor exquisito y equilibrado, con la particularidad de no utilizar ni alcaparras ni mostaza, dos elementos tradicionales del steak tartar y en cambio incluir menudísima cebolla morada y el toque fresco del tomillo limón. Como complemento, salsa romesco (tostados, frutos secos), brotes de remolacha (rojos) y de cebolla (verde intenso).

Pulpo braseado con patatas revolconas

El pulpo se brasea radicalmente, hasta el moreno intenso. Los tostados y caramelizados se convierten en los protagonistas del bocado, incluso por encima del sabor octópodo. Textura crujiente, se aprovecha la combinación habitual con patata del pulpo a feira con un lecho muy suculento de cremosas patatas revolconas de matiz ahumado (Pimentón de la Vera).

Secreto ibérico

Pasado por la intensidad térmica de la brasa, el secreto luce dorado y crujiente en su exterior. Jugosamente fileteado, se presenta a clavado en modo puerco espín sobre una gustosa cama de patata con escalibada (cebolla, berenjena y pimiento cocinados a la llama). El plato luce una deliciosa mezcla de rusticidad modernizada. Domina el aroma de romero  y se completa con patata chip casera hecha al momento: tubérculo, mandolina y aceite del bueno.

Lomos de atún con ratatouille

El atún de almadraba se adereza con arrope, nuestra particular salsa agridulce heredada de la cocina árabe. Esta maravilla de mosto reducido resalta el sabor natural del teleósteo con su caramelización extrema. El ratatouille -guiso vegetal perfumado con Oporto- es tierno y cálido. Quien no recuerda la emoción que embargó al crítico Antoine Ego en la película animada. Para los amantes del contraste ligeramente astringente el cordón de olivada que circunvala el plato. Culmina el sensacional juego de aromas la salvia cristalizada, divertida y crocante.

Explosión de fresas con nata

Bomba esférica construida con una delgadísima masa hojaldrada que contiene nata (dulce) con espectaculares arándanos (acidez, frescor) tamaño XXL. Las fresas (de nuevo acidez controlada) se confitan en mantequilla noisette (mantequilla clarificada, tostada hasta adquirir un ligero aroma a avellana) y se endulzan ligeramente con el toque pasificado de Pedro Ximenez. Un postre etéreo y divertido, donde cada bocado es un divertido desafío a mantener los morros impolutos y que nos hace sonreír una y otra vez. ¡Ñam!

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