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Tendencias.

Las alcachofas de El Prat: tres generaciones trabajando el campo

Òscar Gómez15/02/2018

Paseamos con Josep Vilà (payés de 76 años) por el parque agrario de El Prat y descubrimos los secretos del cultivo de la alcachofa, producto que cuenta con distinción de Indicación Geográfica Protegida (IGP).

Josep Vilà tiene 76 años y sigue yendo cada día a trabajar. Sus tierras, situadas en el Parque Agrario del Llobregat, exigen atención constante y en plena temporada de alcachofas no hay descanso dominical. Quedamos una mañana gélida frente a su casa de El Prat de Llobregat y lo seguimos mientras conduce su pequeño camión hasta el corazón de un Delta agrario y fértil que, recortado y rodeado por el progreso hormigonado, se resiste a desaparecer.

Paseamos sobre caminos arcillosos, completamente planos, donde el color de la planta alcachofera solo se ve truncado por algunos ocasionales campos con habas. Cada propietario se encarga de mantener el camino en condiciones, así que algunos tramos están algo estropeados. A lo lejos, vecinos y ciclistas de El Prat pasean en un entorno privilegiado. El único parque agrario pegado a una gran capital de Europa.

¿Cuánta gente trabaja en el campo actualmente?

Hace años en la cooperativa llegamos a ser unos 300 socios, pero actualmente somos unos 30 o 40. No más. El 90% del cultivo actual es de alcachofa, porque del resto de productos que aquí se cultivaban ahora llegan toneladas desde todo el mundo.

¿Y de la alcachofa no?

La alcachofa requiere un clima concreto que por ejemplo en Marruecos no se da. Y, además, no aguanta en cámaras ni se puede recolectar y almacenar. Enseguida ennegrece, no aguanta. Así que nutrimos desde la cooperativa las paradas de Barcelona y eso nos permite aguantar.

Eso es una ventaja también para el consumidor, siempre comemos alcachofas más o menos frescas...

Sí, también, claro. Pero desde nuestro punto de vista lo importante es que nos permite aguantar. También cultivamos habas y alguna otra lechuga y similar, pero es algo escaso y residual.

¿Cuál es el recorrido vital de una planta de alcachofa?

Plantamos a finales de julio, como mucho a principio de agosto, y recogemos a partir de noviembre. La mayoría de nosotros compramos los brotes en Tudela, aunque se pueden esquejar y producen igual de bien, pero no suele salir a cuenta por el gran trabajo que da y se compran las plantas. Estas duran dos años, dos temporadas, luego hay que replantar.

¿Por qué dos años?

Antes duraban hasta cuatro, pero el monocultivo cansa las tierras y al no haber rotación, porque los otros cultivos no son rentables, cada dos años hay que replantar. Al segundo año la planta ya no está tan vigorosa, es más débil ante las malúries (enfermedades) y, en definitiva, ya no interesa y hay que renovar.

¿Y por qué las del Delta son especiales y han obtenido una protección IGP? 

(Se detiene unos segundos, corta una alcachofa de la mata y nos la enseña con una sonrisa) Por el suelo, la composición es particular y les va muy bien. Es arenoso y arcilloso, y al final las alcachofas son muy dulces y delicadas. Hay otras alcachofas, y seguro que están buenas, pero las nuestras son especiales.

¿Cómo se recolectan?

En el centro de la planta, en un tronco vertical, encontramos la mare (madre) que es la alcachofa más fina y valorada. Alrededor de este brote central aparecen las fioles (hijas), que tienen el tronco un poco inclinado respecto a la alcachofa y siguen siendo grandes y valoradas. Finalmente aparece una tercera generación, las refioles (nietas), en brotes terciarios que forman un ángulo aún más pronunciado entre el tallo y la alcachofa. Son menudas e indican el final de la floración inicial. Luego, cada planta repite este ciclo en un segundo brote.

¿Es duro?

Mi abuelo era pagès, mi padre lo fue y yo aún sigo siéndolo. Para ser pagès tienes que tener salud, dinero para invertir y muchas ganas de trabajar. No compensa si lo comparas con otros oficios, la verdad.

¿Cómo se come ud. las alcachofas?

Pues mira, ayer las cenamos cocidas y con un chorro de aceite de oliva. Las pelamos bien para que el plato sea del corazón, delicado y dulce, aunque tengo vecinos que se comen las hojas exteriores mojando la parte blanca en vinagreta, de modo que se aprovechan más. Luego, también en tortilla y sobre todo en el arroz quedan fenomenal.

 

Mientras nos alejamos se queda preparando cajas, que nos encontraremos el lunes a primera hora en nuestra parada habitual. Y todo ello con 76 años. Espectacular. 

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