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Mediterránea. Musclarium.
Badia dels Alfacs Sant Carles de la Ràpita.(Tarragona) Tel: 638 283 986

Musclarium: mejillones y ostras desde una atalaya privilegiada

Núria Bonet10/08/2015

Probar el marisco, uno de los manjares del Delta del Ebro, desde una ubicación única: ¡una auténtica mejillonera en la bahía de los Alfaques! Esta es la original y sabrosa propuesta de Musclarium, toda una experiencia para los sentidos.

¿Existe algo mejor que probar el producto en su punto de origen? Si hablamos de marisco fresco y dejamos volar la imaginación, en nuestros sueños nos subimos a un barco y nos tomamos unos mejillones y unas ostras sobre una mejillonera, en medio de un paraje natural inolvidable. Pues esta fantasía es una realidad en Musclarium, mucho más que un restaurante ubicado en plena bahía de los Alfaques, uno de los más bellos rincones del Delta del Ebro.

Esta bahía cuenta con 90 mejilloneras, unas estructuras fijadas con cemento a unos 5 metros de profundidad bajo el mar, que soportan un engranaje de madera dónde se suspenden las cuerdas repletas de mejillones, la auténtica joya del lugar. Musclarium abrió sus puertas en julio de 2014, sobre la mejillonera número tres, una de las más antiguas de la bahía, construida en 1942.

De esta primera estructura, se conservan todavía algunos de los mástiles y maderas de veleros y barcas reaprovechadas ya en el siglo pasado para edificar este criadero de mejillones, un marisco que se comenzó a comercializar por aquel entonces. En esta mejillonera, de unos 170 por 14 metros, todavía hoy se cultivan mejillones. Una vez al año, se recoge una “cosecha” de 4 millones de kilos de este sabroso manjar del Delta.

Y es que el mejillón del Delta es especial. Reconocido por diversos chefs y cocineros de fama mundial como uno de los mejores del mundo, de este mejillón mediterráneo de pequeñas dimensiones, se valora especialmente su intenso e incomparable sabor.

Pero la experiencia Musclarium comienza mucho antes de que probemos el primer bocado de marisco fresco. Se inicia en el muelle de St. Carles de la Ràpita, dónde un taxi-barca nos lleva hasta la mejillonera número 3. Es un trayecto de unos 10 minutos que nos permite contemplar las vistas a los arenales y salinas protegidos del Delta (Parque Natural desde 1983) y a las hipnotizantes hileras de mejilloneras que se prolongan hasta el infinito. Cuando nos apeamos en el pequeño muelle de Musclarium, nos damos cuenta de que estamos en medio de esta hermosa bahía, en una atalaya privilegiada y única, con una vista panorámica de 360 grados.

Podemos escoger entre picar algo de una forma más informal en las mesas altas de la terraza o en el espacio chill out, sentarnos cómodamente en la sala interior o bien tomar el sol o contemplar el mar con el pueblo de Sant Carles de fondo desde una tumbona o una cama balinesa. En Musclarium, todo es posible, ¡incluso bañarse! Cuando el calor aprieta, un salto desde la cubierta y ya estamos sumergidos en las aguas transparentes y calmas de la bahía.

Todo invita a probar los exquisitos mejillones Al All, pero las ostras son otro de los manjares del Delta que podéis degustar en Musclarium. Frescas, carnosas y con un intenso sabor a mar, son ostras rizadas, conocidas como ostrones.

En la carta no podían faltar la gamba roja -cocinada a la plancha o al ajillo-, las navajas de la Bahía, el berberecho, las coquiñas y el boquerón ahumado. Mención especial merece el pulpo a la parrilla, en su punto justo.

Pero el visitante no se puede ir sin probar el plato especial del Delta: el Xapadillo de Anguila, que no es más que la anguila un tanto ahumada y servida con un buen chorro de aceite, una delicia para los que saben apreciar el valor de este pescado sin igual.

La carta se completa con el arroz a la marinera y la fideuá que, cocinada en un lugar como éste, no hace falta insistir en su intenso sabor a marisco y pescado: un verdadero clásico para chuparse los dedos. En la bodega, además de una cañita bien fría para acompañar los platos, triunfan los vinos blancos de la Terra Alta, el cava e incluso el champagne, por qué no.

Además de navegar, conocer una mejillonera, comer, bañarse y desconectar, desde Musclarium se puede disfrutar de una de las mejores puestas de sol de la bahía. Entonces sí, la experiencia, además de única e inolvidable, es completa.

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