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De Mercado. Santa Gula.
Plaça de Narcís Oller, 3 Barcelona. Tel: 931 857 649

Santa Gula, una casa de comidas que vive al ritmo de las estaciones

Laia Antúnez28/12/2015

Una carta que cambia cada quince días, trabajada con mimo y con productos de calidad, es lo que ofrece Santa Gula (Barcelona). Son anfitriones, de trato cálido y cercano, que se apoyan en el producto de temporada para abrirnos periódicamente las puertas de su casa.

Restaurantes "acogedores" hay muchos. Suelen ser locales de pequeñas dimensiones, cómodos, tranquilos y con una ambientación agradable. Restaurantes en los que el adjetivo "acogedor" adquiera muchos más significados no hay tantos y haber conocido uno de ellos se convierte en un auténtico hallazgo. Es el caso de Santa Gula, un bistró ubicado en el barrio de Gracia de Barcelona que ofrece cocina de mercado con toques internacionales.

Acoger también es dar refugio y proteger. Y así es como te sientes cuando llegas a la Plaza Narcís Oller de Barcelona, un rincón bucólico que transmite una gran sensación de calma y que te hace olvidar que el bullicio de la avenida Diagonal se encuentra a solo unos pasos. Allí localizamos, primero, la terraza de Santa Gula, que funciona en primavera y verano, y después su fachada de cristal y madera, un preámbulo de lo que descubriremos dentro: mobiliario de madera de estilo nórdico combinado con la calidez y la informalidad de sentirse como en casa.

Porque la sensación es esa, la de entrar en casa de Nacho, Martín y Xavi, los socios que hace casi un año y medio quisieron redondear al concepto de este restaurante, apostando por la idea de casa de comidas pero sin perder su espíritu inicial, y crearon un espacio cercano en el que poder comer o cenar productos reconocibles pero "siempre con alguna innovación".

Su carta está totalmente "desestructurada" y no establecen primeros o segundos. "Queremos que cada uno diseñe el menú a su gusto, aunque recomendamos compartir platillos porque sabemos que la experiencia es mejor", comenta Nacho Nuñez.

La posibilidad de elección es amplia, hay entrantes, algunas tapas, arroces, tartares, platos de pescado y carne, etc., y las raciones son medianas pero más que suficientes.

"Nuestro chef, Martín Marchese, es uruguayo y todo el resto del equipo hemos vivido fuera en algún momento de nuestras vidas. Esta itinerancia y nuestra actitud de querer probar y descubrir constantemente también están reflejadas en la carta", comenta Nuñez.

Pero si algo define al Santa Gula es que dan prioridad al producto de temporada y por eso cambian, cada quince días, prácticamente la mitad de los platos que integran su carta. "Nos gusta mucho seguir el ritmo de las estaciones, es un concepto de cocina muy romántico", dice Nuñez.

Setas en otoño, trufa en invierno y sugerencias fuera de carta todos los días. Como el meloso de rabo de vaca con robellones y crema de topinambur, simplemente excelente.

Su carta varia pero hay algunos platos estrella que se mantienen: los raviolis caseros de setas y gambas con suquet; el lomo de bacalao, que acompañan con manzana asada, patata rösti y una muselina de piñones y miel, o el sabroso tataki de atún rojo en tempura con ensaladilla de mango, sésamo y aguacate.

En invierno, la carta es fiel a las manitas de cerdo y a los corazones de alcachofa confitados, que aderezan con sal gruesa y que se han convertido en uno de los platos que, a pesar de ser de temporada, ya es emblema de la casa.

Lo es también su versión del cheescake, que sustituye las habituales frutas del bosque por  maracuyá natural, y el tiramisú al mascarpone con peras confitadas, canela y crumble de cacao, que sirven en una pequeña maceta de barro.

En el apartado de vinos, se mantienen fieles a su filosofía y por eso también modifican periódicamente su oferta. Cada tres meses, se encargan de renovar sus propuestas: vinos poco comerciales, naturales, biodinámicos y de pequeñas bodegas. "Intentamos tener vinos de todas las regiones de España: Catalunya, Canarias, Mallorca, Madrid... Nos fijamos en las particularidades de cada vino y en la historia que hay detrás de la bodega que lo elabora", concluye Nuñez.

Una muestra más de que acoger también es proteger y eso es lo que hacen en Santa Gula: mimar sus platos, sus vinos y, sin duda, a sus clientes.

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